El período estival es sinónimo de ocio, de vacaciones, de planes y en nuestro querido clan del Metal también de festivales que alimentan las almas e invitan tanto a nuevos descubrimientos en cuanto a bandas se refiere como a refugiarnos en las que formaron parte de nuestra más tierna adolescencia y dentro de este último conjunto, agosto del 2026 de la mano de Madness Live formará parte de lo que podríamos denominar los Annales Del Heavy Metal ya que con dos fechas en nuestro país hemos podido disfrutar sobre nuestros veraniegos escenarios de JUDAS PRIEST, AIRBOURNE y DIRKSCHNEIDER para remontarnos sin artificios no sabemos si a tiempos pretéritos, a tiempos mejores, a tiempos salvajes o a todos ellos en un presente donde los tres grupos son una triada divina.

Alemania abrió la veda con DIRKSCHNEIDER y el incombustible Udo a la cabeza que suena a tópico pero es tan cierto como demostrádamente real cuando su más que identificable voz cavernosa rugió en un primer trallazo como es «Fast As A Shark» del 1982, ahí es nada para un tema que parece haber vendido su alma al mismísimo dueño del averno con una espectacular percusión especialmente potente en las baquetas de Sven en perfecto binomio con el que temporalmente ostenta el bajo Alex Jansen debido a un accidente de Baltes, una unión fortuita que fue bastante productiva sobre las tablas siendo también muy resultones los coros del baterista reforzando durante toda la actuación a un Dirkschneider pletórico.

La defensa del fuerte continuó con «Living For Tonite«sin que la banda se moviera ni un ápice de su recién iniciada batalla en directo jugando en casa, pues España siempre se ha mostrado una fiel enamorada de estos indomables germanos que correspondieron a las ovaciones regalando un demoledor «Midnight Mover» antes del fantástico cruce de guitarras que dio cuerpo al «Breaker», patentando el grupo solvencia y sonido compacto además de centrarse sin perder feedback en aprovechar el tiempo desgranando el mayor número de temas posible como el que fue una eclosión «Metal Heart» con todo el público al unísono coreando la melodía de la bagatella «Para Elisa» … dos genialidades en una.

La llama del directo fue creciendo con la aguerrida «Up To The Limit« previa a una cadente e intensa «Princess Of The Dawn» subiendo de tono la actuación en cuanto a la participación del público se refiere, ya que tanto en esta última como en la que no por esperada fue menos deseada«Balls To The Wall» el respetable fue protagonista junto con el quinteto ya que Udo hizo partícipe a la gente de estribillos entonados por todos los allí presentes como lo que son, himnos épicos cantados con las manos en alto en lo que fue un mar de cuernos para agradecer y despedir a los que forjaron a toda una generación de metaleros quienes más que grabarse estas canciones en cabeza y corazón se las tatuaron en el alma.

El cambio no sólo de continente sino también de registro llegó con los australianos AIRBOURNE liderados por Joel O’Keeffe indiscutiblemente en forma y más le vale porque sobre las tablas se debe hacer varios kilómetros siendo sin duda uno de los vocalistas guitarra en mano que más se mueve sobre un escenario, hecho que no iba a ser menos en Valencia pues ya desde el comienzo del show se apoderó de la tarima como si del salón de su casa se tratase muy bien acompañado por Ryan a la batería, Justin al bajo y Brett a la guitarra que si bien son unos músicos no sólo talentosos sino terriblemente bárbaros en su ejecución puede que no sean capaces de seguir con la vista al huracán Joel incesante en correr y saltar.

Luces, Marshall, logo lumínico trasero and action es el amén del comienzo, trama y desenlace de este directazo de Hard Rock que se apropió como Intro del icónico «Run To The Hills» obra maestra de nuestra querida Doncella De Hierro antes de desplegar velas con propios del calibre de «Ready To Rock» que contó con unos juguetones riffs por parte de Joel al interactuar éste con la gente utilizando los mismos de forma vacilona, momento álgido de la actuación aunque no sería el único ya que este imparable del movimiento acabó paseándose entre un público conocedor de sus andanzas aunque por momentos incrédulo ante tanto derroche de energía que mezclada con el virtuosismo, convirtió el directo en una auténtica locura.

Diez años contemplan al tema «Breakin’ Outta Hell» que llenó de adrenalina el recinto mientras la banda se dejaba la piel sobre todo en la figura del vocalista cuyos incesantes headbanging incitaban a su emulación por parte de los allí presentes mientras disfrutaban de este puro fuego mezcla perfecta de guitarras afiladas, ritmo veloz y rebeldía que no dejaba tiempos muertos gracias a las demoledoras percusiones recordando continuamente la identidad fiestera de AIRBOURNE como parte de su ADN, una rutina vista siempre en sus conciertos y de la cual ni ellos ni el público puede prescindir ya que se integra en su repertorio musical como anillo al dedo deificando aún más unos temas que son a la par tan paradójicamente pegadizos como crudos.

Los finales son duros y más si tenemos que pasar de 150 a 85 pulsaciones por minuto tras un latigazo como «Live It Up» la cual sigue destilando el Rock And Roll del 2013 con guitarras rápidas o la reciente «Alive After Death», un tema lanzado el pasado mes de abril como un explosivo sencillo de Hard Rock cuyo alto voltaje homenajea no ya a míticos sino a héroes como Lemmy quien también tuvo su lugar en la faceta más de romería gracias al bar que lleva su nombre y que apareció sobre el escenario tanto para amamantar a un desatado Joel, como para facilitarle vasos de cerveza que lanzó a la gente mientras el apoteósico desenlace llegaba con la frenética «Runnin’ Wild» de la cual sí o sí debemos decir que es una original esencia de los AC/DC más clásicos pero eclosionados por los de Warrnambool.

Nueva gira de nombre Faithkeepers para los eternos guerreros JUDAS PRIEST con el Pope Rob Halford sacralizando un concierto que servía en nuestro país junto con el celebrado previamente el martes 18 de agosto en Pamplona para presentar su recién inaugurado tour que lleva hasta el éxtasis a la comunidad metalera y hasta la Ataraxia barojiana descrita en El Árbol De La Ciencia a la banda, una unión inseparable que los de Birmingham llevan cuidando desde sus inicios allá por el año 1969 y que han predicado con sus temas dejando constancia tanto en sus discos como en sus directos e igualmente en sus reveladoras portadas una inmutable pasión por el Heavy Metal patente también en la forma de iniciar esta actuación honrando a los padres SABBATH y a su «War Pigs«.

Con un comienzo diferente al esperado pues el telón que ocultaba el escenario cayó no con la banda sobre el mismo sino antes de la primera Intro dejando al descubierto la tarima aún sin músicos, sea ésta la anécdota para los coleccionistas de imprevistos, fueron colocándose a la vista de todos el elenco JUDAS PRIEST para empezar el carrusel metalero con «You’ve Got Another Thing Comin» apareciendo el Metal God por excelencia Rob Halford en el momento de arrancarse a cantar acompañado por un coro de miles de voces en una completa entrega que duraría durante todo el concierto, un ensimismamiento general de fans llegados desde todos los puntos de España para rendir una merecida pleitesía a los inquebrantables ídolos de pubertad.

Con el aplomo que sólo tienen los hombres firmes, una voz tan reconocible como irrepetible y una actitud propia de los que se saben queridos gestiono Rob sus paseos sobre las tablas bajo un sonido a la altura tanto del grupo como de los efectos visuales traseros vía pantalla donde se repasó en imágenes toda la iconografía de los PRIEST, iniciándose aquí un viaje hasta el British Steel casi de producción artesanal en su día recuperando 1980 con «Metal Gods« mientras nuestros incrédulos ojos miraban a Scott Travis, Ian Hill, Richie Faulkner y Andy Sneap rodeando a un Halford que abandonó muy pocas veces el escenario durante el show dándose un especial baño de multitudes proclamando un «aquí estamos» al tiempo que volaban nuestras cabezas los acordes del «Breaking The Law».

Sorpresa con «The Ripper» a la que cincuenta años contemplan defendida por Rob Halford igual que un dandy defiende la belleza e inmersa en un acto de generosidad vocal seguida por «The Sentinel« y su perfecta estructura de guitarras marca de la casa e indestructible en su esencia, ovaciones para «Desert Plains» del 1981 como dato importante ya que tras ella los que tuvieron entre sus filas a Glenn Tipton gestionaron sin miramientos «Lightning Strike» del 2018 también como dato importante para darnos cuenta confrontando fechas que los remilgos no existen para JUDAS, la banda encara con la misma cortesía temas ochenteros y temas de este siglo sin inmutarse por todo lo que haya llovido entre medias y con esa mirada hacia el futuro que les hace ser dueños de su destino.

La pegadiza «Turbo Lover» parece que fue ayer cuando nos enamoramos de sus riffs, «Steeler» para ubicarnos del 1980 y a continuación una auténtica montaña rusa de temas poco habituales rescatados muchos de ellos para esta gira porque claro, otra cosa igual no pero tela para cortar no le falta a PRIEST y para muestra no sólo un botón sino un despliegue de medios para iniciar el tobogán de la despedida en contradicción esta realidad con el crescendo de una actuación que podemos colocar entre el misticismo y el acero batiéndose JUDAS el cobre y decimos bien: «Painkiller«, «The Hellion» desembocando en «Electric Eye», «Hell Bent For Leather» Harley sobre el escenario incluida llegándose el final con «Living After Midnight» para un … hasta pronto «guardianes del fuego» y gracias por tanto.
Crónica y Fotografías: Miguel Ángel Principe
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