A una hora más temprana de lo habitual, el pasado miércoles 25 de febrero se empezaron a congregar fieles amantes de las vertientes más duras del Heavy Metal ya que a las 18:00 se abrían las puertas de la Sala La Riviera para ofrecer una descarga de Black & Thrash Metal, Hardcore y Death Metal Melódico ofrecida por tres grandes formaciones que llegaban desde puntos muy diferentes del planeta con un único objetivo, maravillarnos con su música y su espectáculo visual pues lo que pudimos presenciar no sólo fue un concierto sino grandes shows tanto teatrales como étnicos.

Las encargadas de abrir la sesión fueron las noruegas WITCH CLUB SATAN quienes a las 18:30 horas e inmersas en una oscuridad absoluta desfilaron con trajes blancos, ataviadas con cornamentas en la cabeza, maquillajes demoníacos, portando incienso y como es habitual en sus directos con el pecho descubierto.
El trío formado por Nikoline Spjelkavik (guitarra y voz), Victoria Røising (bajo y voz) y Johanna Holt Kleive (batería y voz) autoidentificadas a sí mismas como brujas se conocieron en una escuela de teatro formándose el grupo tras la pandemia y fusionando en éste su pasión por la escena con la música, lanzando de esta manera un mensaje feminista en sus letras.

Después del desfile y con posiciones ya tomadas encima de la tarima comenzó a sonar una Intro con tambores, jadeos y voces satánicas iniciándose el tema «Fresh Blood, Fresh Pussy» donde las integrantes de la banda fueron alternando la letra con gritos sumados a los sonidos potentes tanto de la guitarra como del bajo, creándose así un ambiente infernal gracias también a la performance gestionándose a continuación «Salvation» y deleitándonos en ella la bajista al tocar su instrumento con un arco como si fuera un violonchelo mientras la batería abandonaba los parches saliendo al centro de la tarima junto a sus compañeras para tararear cual canto gregoriano satánico, un especie de salmo o rezo abandonando las tres el escenario al finalizar la canción.

Las luces se tornaron de un rojo intenso con sonidos de fondo otra vez llegados desde el averno mientras el trío aparecía nuevamente sobre el escenario con unas pelucas larguísimas casi hasta los pies, rizadas y como prenda sólo un tanga haciéndonos recordar con este atuendo sumado al maquillaje a la película The Ring mientras el espectáculo seguía con «Mother Sea» o «I Was Made By Fire», dirigiéndose luego al público tras finalizar este último tema para ordenar a gritos silencio en castellano y lanzar mensajes contra Benjamín Netanyahu continuando después con «Black Metal Is Krig» o «Solace Sisters» animando al respetable a bailar mientras se finalizaba una actuación muy ovacionada a la que debo añadir siendo yo un neófito en el mundo del Black Metal, una consideración sobre la forma en la cual los elementos teatrales aportaron mucho interés a la música durante los treinta minutos de los que dispusieron las nórdicas.

Con un cambio rapidísimo de backline y cumpliéndose el horario programado, a las 19:15 horas la batería se iluminó para que el baquetero Henry De Jong de ALIEN WEAPONRY nos ofreciera un haka maorí como preludio al intenso show que la banda nacida allá por el año 2010 y también formada por Lewis De Jong a la guitarra junto con Türanga Morgan-Edmonds al bajo nos presentó a continuación, un power trío encuadrado desde mi punto de vista dentro del Trash Metal con toques de Groove Metal cuyo origen maorí le permite utilizar esta lengua en sus letras dando así un toque muy interesante a la par que particular a las composiciones.

Al igual que WITCH CLUB SATAN el combo contó con treinta minutos para defender su propuesta iniciada con «Rü Ana Te Whenua», un corte donde se alternaron agudos y graves por parte tanto del guitarrista como del bajista quienes además seguían con la coreografía de bailes étnicos mientras nuevamente era el imparable batería en «Te Riri O Tāwhirimātea» el protagonista para una vez presentada ésta, comenzar una entregada feligresía a cantarla prácticamente desde el inicio motivada por los saltos, movimientos de cabeza, bailes y carreras por el escenario que se disfrutaban sobre la tarima contagiando a toda la sala que ya presentaba un mayor volumen de entrada.

Un «hola España» dio paso a unos afilados riffs con «Mau Moko» siendo la base rítmica tanto en este tema como en «Taniwha» muy similar a las canciones anteriores contando la voz con partes melódicas en ambas piezas para aportar un aire diferente sin perder en ningún momento la intensidad y los toques guturales, cerrándose la actuación tras un estridente «are you ready» junto con el grito de guerra «uno, dos, tres, cuatro» por parte de Lewis pidiendo éste al mismo tiempo al público que formara un pogo alcanzándose en ese momento un punto de locura máximo al arrancar «Kai Tangata», terminándose con ella una correcta actuación por parte de ALIEN WEAPONRY que a diferencia de lo que habíamos visto hasta ahora y de lo que nos esperaba después no contó ni con performance ni con un especial atrezzo pero al igual que el resto de grupos si contó con un sonido espectacular.

Nos quedaba por presenciar el tercer acto, una gran obra teatral mezcla tanto de cabaret como de misticismo con una gran fuerza y solidez musical por lo que el cambio del backline fue más largo, estando esos treinta minutos totalmente justificados por el extraordinario montaje con el cual giran los suecos AVATAR sorprendiendo posteriormente los de Gotemburgo casi con dos horas de concierto al que muchos fans acudieron maquillados de igual forma que el frontman Johannes Eckerström, acompañando así los seguidores al quinteto en su celebración este año por los veinticinco de trayectoria pudiendo presumir el combo de tener una discografía muy extensa en la que se incluye su último disco Don’t Go In the Forest (2025) que AVATAR presentaba en nuestro país.

A las 20:15 comenzaron las sorpresas con una intensa atmósfera creada por gran cantidad de humo y por luces azules junto a sonidos de tormenta para de forma sorpresiva, abrirse la batería por la mitad separándose cada parte a ambos lados del escenario apareciendo a través de una plataforma el mismísimo vocalista a modo de monje con un farol en la mano seguido por John Alfredsson (batería), Henrik Sandelin (bajista) y la dupla a las seis cuerdas formada por Jonas Jarlsby junto con Tim Öhrström para tras recibir una gran ovación mientras volvía Alfredsson a su puesto abrir el grupo con «Captain Goat» continuando con «Silence In The Age Of Apes» o «The Eagle Has Landed» mostrando una furia brutal ya desde el inicio con el característico headbanging de toda la formación al unisono, unos molinillos que fueron repetidos en muchas de las pistas mientras tanto los focos del escenario como los del suelo cambiaban de posición y de forma enmarcados en un sonido atronador e impecable.

El primer contacto del showman con los espectadores fue para decir lo especiales y guapos que éramos siendo para él todo un placer poder vernos dando paso acto seguido al tema «In The Airwaves», una canción para la cual Johannes portó sus ya clásicos bastón y sombrero con un gran telón rojo de fondo iluminado por unos impresionantes juegos de luces rojas y amarillas convirtiéndose el escenario en todo un cabaret mientras el Death Metal Melódico de AVATAR se mimetizaba con el espléndido decorado que enjaezaba la tarima para ofrecer todo ello como paradoja un perfecto contraste. Con «Bloody Angel» la feligresía cantó incesantemente para llegado «Death And Glitz» comenzar en toda la sala los movimientos de brazos a izquierda y a derecha animados estos nuevamente por Johannes antes de la cañera e intensa «Blod» y de cambiarse el registro totalmente con «The Dirt I’m Buried In», apoyándose con este gran hit la banda en un sonido mucho más Groove e Industrial quedando así patente como estos chicos pueden adaptarse a todo.

Nueva sorpresa al colocarse en uno de los laterales otra batería para tras un sonido de alarmas reconocerse «Colossus» donde el grupo cual desfile marcial y con John Alfredsson tocando de pie junto al resto de sus compañeros, hizo botar a toda la sala a la par que se marcaban tintes oscuros a lo Marilyn Manson para posteriormente llegarse con «Torn Apart» a una nueva pausa abriéndose otra vez la batería apareciendo ahora un piano en el centro donde Johannes tomó asiento y tras un discurso que francamente fue un poco largo, empezar a sonar la emotiva «Howling At The Waves» permitiéndonos tomar algo de aliento al disfrutar de unos sonidos muy limpios de guitarra. Tras la desaparición del piano sobre el escenario comenzó a escucharse la Intro de «Glory To Our King» mostrándose en esta ocasión encima de la plataforma un trono donde coronado como un rey, guitarra en mano y sentado durante todo el tema Jonas con una chaqueta blanca al igual en ese momento que el resto de sus compañeros comenzó a interpretar «Legend Of The King». Unos potentes riffs dieron paso a «Let It Burn» cerrándose tras ella el telón y quedando solamente John en la batería volviendo a las tablas toda la banda para acabar el show con «Tonight We Must Be Warriors» a las 21:45 horas.

El público comenzó a corear «AVATAR, AVATAR, AVATAR» mientras en el escenario tan sólo permanecía el escudo encendido y cuando éste se apagó, la sala fue invadida por un sonido selvático apareciendo un globo que la cruzó de derecha a izquierda con todo el fondo apagado para unos segundos después encenderse los focos y aparecer nuevamente el quinteto interpretando los tres bises finales que fueron «Don’t Go In The Forest», «Smells Like A Freakshow» y «Hail The Apocalypse».

Quizá sea por el veinticinco aniversario de AVATAR, quizá sea por la proyección de la banda o quizá por la elección del resto de formaciones que descargaron pero fue una tarde-noche mágica donde pudimos sentir terror, viajar a nuestras antípodas disfrutando de sus tradiciones y terminar con un excelso acto teatral.
Sólo me queda dar las gracias tanto a Madness Live como a todo el staff de la Sala La Riviera por hacer las cosas tan bien y por las facilidades prestadas para con nosotros.
Crónica: Ángel Borge
Fotografías: Miguel Ángel Príncipe
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