Graham Bonnet, el eterno «James Dean» del Hard Rock, volvía a Madrid para deleitarnos una vez más con su enorme chorro de voz y sentar cátedra —pese a una inoportuna lesión en su píe izquierdo que le mantendría sentado en un taburete durante la actuación—, sosteniendo a sus 78 años con una más que intensa fuerza vocal un repertorio que revisitaría todos los grandes clásicos con los que mayoritariamente asociamos al británico a su paso por RAINBOW, MSG y su banda ALCATRAZZ.
Aunque en la última década hemos podido disfrutar en numerosas ocasiones del de Lincolnshire sobre los escenarios españoles, ya sea formando parte del trío de vocalistas clásicos que formaron el Michael Schenker Fest o más recientemente con este formato de quinteto autodenominado GRAHAM BONNET BAND, siempre es un placer poder volver a escuchar semejante retahíla de clásicos y más si es en las fantásticas condiciones de luz y sonido que habitualmente nos ofrece la Sala Revi Live de Vicálvaro, agradeciendo las facilidades que siempre nos proporcionan Eva Benito y Robert Mills y el buen hacer de sus promotoras.

MATILDE G:
Antes, la frontwoman de origen italiano Matilde G se dejaba ver por vez primera en España presentando su debut rockero Beautiful Wreckage, álbum donde el Pop y el Rock se dan la mano en temas donde los arreglos pulidos y el gancho melódico de sus estribillos en ocasiones alcanzan la frontera del A.O.R., tomando sin complejos el escenario con la inicial «Running Away» y haciendo sus pinitos en un más que notable castellano para ganarse con su simpatía a la todavía no excesiva en número concurrencia.

Dentro de esa cada vez más molesta «moda» en algunas bandas de prescindir de la figura del bajista —supongo que por problemas sobrevenidos antes de este periplo europeo de actuaciones como invitados de Graham Bonnet—, serían el batería de imponente pegada Lorenzo Meynardi y los guitarristas AM Dandy y Yuri Red los que con sus dibujos de guitarra y poses clásicas dotarían de una mayor energía y crudeza que en estudio a temas como «Sweat», «Straight To Hell» o «Say It To My Face», dejando para las programaciones y sintetizadores de Güney Tamer el protagonismo en otros temas de corte más Ambiental como «My Instincts Are Tragic» o Pop como «Fighter» o «Moody».

El protagonismo sería en cualquier caso para la guapísima Matilde Girasole, quien a sus 20 añitos levantaría los ánimos de las primeras filas con su constante movilidad y acercamientos al borde del escenario, para acometer la parte final de su show mostrando nuevamente su faceta más rockera con la vibrante «Cocky» y tras ofrecernos un tema nuevo inédito en la misma línea, despedirse con el tema seguramente más redondo de su último álbum Shut He Fuck Up, donde las voz de Matilde daría por última vez muestras de su proyección con constantes subidas y bajadas de tono, si bien la constante presencia de voces de apoyo disparadas en conjunción con la voz en directo, al final no me dejó el mejor de los sabores. Correcto y suficiente para calentar motores antes de la presentación de la estrella de la noche.

GRAHAM BONNET BAND:
Si en los tiempos actuales —donde el rápido consumo musical está liderado por las plataformas de streaming, donde la viralidad y la demanda de canciones individuales en lugar de álbumes completos dominan los gustos de los oyentes—, uno echa la vista atrás y se detiene en el póker de ases discográficos que en el período 1979-1985 facturó el Sr. Graham Bonnet, primero en colaboración con dos figuras de la guitarra eléctrica por entonces plenamente consolidas como Blackmore (RAINBOW) y Schenker (MSG) y posteriormente, con dos figuras emergentes por entonces al alza como Malmsteen y Vai en su propia banda ALCATRAZZ, no podemos más que soltar una exclamación de admiración y rendirnos a aquello de que «cualquier tiempo pasado fue mejor».

Atrapados en lo que algunos considerarán un continuo ejercicio de nostalgia, un nutrido grupo de unos 250 seguidores nos mirábamos expectantes por la inmediata presencia sobre el escenario de una de las voces más asombrosas y de mayor potencia y versatilidad que nuestros oídos han podido disfrutar durante sus más de 50 años al servicio de la música en general, y del Hard Rock en particular. Acompañado de un bastón y tomando posición sobre la butaca alta en el centro del escenario que le acompañaría durante toda la velada, la épica «Eyes Of The World» y el festivo himno «All Night Long» de RAINBOW servirían de piedra de toque al vocalista para darnos la bienvenida entre bromas sobre lo que estaría haciendo para romperse el pie, dando muestras a las primeras de cambio de que todavía mantiene las asombrosas condiciones en su voz que en su día nos enamoraron y que le siguen permitiendo pasar de su registro natural grave a explosivas notas agudas con una pasmosa facilidad.

Bonnet se apoya en sus actuaciones desde hace más de una década en la dupla formada por el guitarrista brasileño Conrado Pesinato y la bajista Beth-Ami Heavenstone —a la par, pareja sentimental del vocalista—, compartiendo ambos labores a los coros y también a la hora de interactuar con el público en los descansos necesarios del vocalista, bien secundados en todo momento por los más recientemente llegados a la banda Alessandro Bertoni a los teclados y Santiago Guardiola a la batería, ofreciendo la banda un sonido limpio y potente, merito también de la perfecta ecualización llevada a cabo por los técnicos de la sala.

Tras agradecer al «hombre de negro» Ritchie Blackmore por darle el trabajo que le permitió darse a conocer entre el gran público, Graham llevaría a cabo la primera parada en la obra que compartió con el otro gran virtuoso de las seis cuerdas con el que su caminó se cruzó en los primeros ochenta, una muy exigente para sus cuerdas vocales «Dancer» del Michael Schenker Group, donde el vocalista se las tuvo tiesas para llegar a las notas más altas del estribillo, antes de volver a su tono más reconocible y grave en la blusera y de tono melancólico «Love’s No Friend» del Down To Earth de RAINBOW y dejar constancia de su obra en solitario de 1981 con la melodiosa «Night Games», recibida con júbilo por los presentes para cerrar un primer tercio de show hasta el momento impecable.

Llegaría el primer descanso para el vocalista, asumiendo todo el protagonismo el teclista Alessandro Bertone con un solo ameno y variado donde las influencias de los acordes de Hammond del maestro Jon Lord se mezclaron con sonidos de sintetizadores más cercanos en el tiempo, en una onda que mi hizo recordar algunos de los trabajos del ex-DREAM THEATER Sherinian. Para jugar con el público, Pessinato se incorporaría al escenario para lanzar al tecladista números licks de guitarra que tendrían la inmediata respuesta de éste, junto a una breve revisión por parte de los cuatro instrumentistas del clásico «Lazy» de «la Purpura Profunda».

Graham Bonnet volvería a tomar el centro del escenario, esta vez haciendo el esfuerzo de sostenerse sobre sus dos piernas para la siguiente canción, antes de transmitirnos su aprecio personal y admiración por las dotes compositivas de un tal Steve Vai, preámbulo inequívoco de la acelerada y de melódico gancho «God Blessed Video» de ALCATRAZZ. Tras una testimonial «Imposter» de las más reciente (2022) cosecha propia de la GRAHAM BONNET BAND, llegaría el que para mí y creo que para muchos sería el momento más álgido de la actuación, con una épica «Desert Song» del Assault Attack de MSG, con toda la banda dando lo mejor de sí mismos y el vocalista luciendo ese estratosférico torrente de voz que todavía conserva. Impagable.

Una parcial interpretación instrumental del «Jet To Jet» de ALCATRAZZ, serviría para que Santi G se despachara un para mi gusto no excesivamente inspirado sólo de batería, donde el ritmo de doble bombo —aquí apoyado en el pedal del único bombo y platillos—de la segunda parte del «One» de METALLICA y el guiño final al «Stargazer» de los RAINBOW de Dio serían lo más destacable. Una coreada hasta la extenuación por nuestras gargantas —pero descompensada en su tempo de ejecución— «Since You Been Gone» subiría rápidamente de nuevo la temperatura de la actuación, antes de que Beth-Ami se hiciera cargo del micro para presentar a los miembros del quinteto, quienes llevarían a cabo la segunda visita al repertorio propio de la banda, rescatando de su primer álbum The Book la cañera y acelerada «Into the Nigh».

El fin de fiesta vendría en con las tres salvas finales en formato de tres cañonazos rockeros que terminaron por rematarnos por completo, con las celebradas «Assault Attack» (MSG), «Too Young To Die», «Too Drunk To Live» (ALCATRAZZ) y «Lost In Hollywood» (RAINBOW), donde Graham Bonnet pondría el broche de oro final, dejando en el aire las últimas muestras de su todavía sobrenatural voz, para regocijo de una agradecida audiencia. Un Graham que todavía tendría el detalle con su público y los arrestos suficientes —pese a las visibles dificultades de movilidad que la férula sobre su pierna le proporcionaba—, de sentarse pocos minutos después del fin de su actuación en el puesto de merchandising, fotografiarse y firmar a todos los que quisimos compartir un breve momento de complicidad con semejante leyenda del Rock.

Crónica: Álvaro Arroyo
Fotografías: Álvaro Arroyo y Miguel Ángel Príncipe
Más historias
Crónica y fotografías del Frontiers Rock Festival (01, 02 y 03 de mayo del 2026 Live Music Club en Trezzo sull’Adda, Milán -Italia-)
Crónica y fotografías del concierto de CHINO BANZAI Y HACHES (22-05-2026 Sala Revi Live, Madrid)
Crónica y fotografías del concierto de JELUSICK y NURCRY (21-05-2026 Sala Revi Live, Madrid)