Panal Rock, Crisis Rock, Abeja Metálica … Guadalajara lleva ya unas cuentas décadas teniendo su particular cita anual con el Rock y sus derivados. Desde hace cinco años, al abrigo del imponente Palacio del Infantado, el escenario elegido no podía ser más espectacular. Con el respaldo del Ayuntamiento de Guadalajara y al frente de la organización Dani Pérez junto con todo el equipo de la Sala Óxido, el GuadaRock 2026 volvió a demostrar que cuando se trata de montar un sarao de este tipo en condiciones, en casa saben muy bien lo que se hacen.

Y es que un año más cientos de seguidores de Guadalajara y alrededores —con buena representación también llegada desde Madrid— se dieron cita para disfrutar de una jornada de esas que dejan a los oídos contentos y a las cervicales pidiendo unas horas de descanso. Sobre el escenario CALLAHAN, DESASTRE, KOMA y EL DROGAS fueron los encargados de ponerle banda sonora a base de decibelios y clásicos del Rock patrio a una jornada que una vez más transcurrió con una organización impecable y un ambiente de diez.

CALLAHAN:
Los locales CALLAHAN fueron los primeros en hacer rugir los amplificadores, banda actualmente reducida al trío comandado por «Fefe» del Amo a la guitarra y voz, junto a la potente base rítmica a cargo de Mike García al bajo y coros e Iván Lozano a la batería y coros. Si algo quedó claro desde los primeros compases es que aquello no iba a ser precisamente una sesión de calentamiento. «Todo Sigue Igual» y «Culpable» pusieron en marcha la maquinaria a base de Punk–Rock directo y desenfadado antes de que llegara el primer guiño a los clásicos con una más que reconocible «God Save The Queen» de SEX PISTOLS. El recorrido por su repertorio continuó con «Hotel Puente De Ventas», «Quiero Ser Cómo Tú» y «Cuarentena Electoral» demostrando que CALLAHAN tiene material de sobra para defenderse con solvencia.

Si hubo un momento en el que la comunión con el público empezó a subir varios grados fue con ese «eoooohhhh» compartido por el vocalista con la concurrencia de «Quiero Ser Cómo Tú» que fue creciendo en intensidad a medida que avanzaba el concierto. Y todavía quedaban por delante las celebradas «I Wanna Be Sedated» de RAMONES, «Historia Triste» de ESKORBUTO y «Más Amebas Que Poetas» esta última con la colaboración también sobre las tablas de Rodrigo Mercado. El tramo final con «Infectado» y «Noches De Cuchillos Largos» pusieron el broche a un concierto que dejó a la parroquia suficientemente predispuesta para afrontar lo que quedaba de tarde-noche.

DESASTRE:
Con el ambiente ya convenientemente caldeado llegó el turno de la banda de Usera DESASTRE con Alfonso Carneros —voz y bajo además de miembro fundador— al frente acompañado por Diego Rodríguez «Archi» a la guitarra, Juan Sanz «Johnny» a la guitarra, Carlos «Suiza» a la batería y la sección de vientos formada por Raúl Hurtado y Pedro Pastor. «No Hay Sitio Para Nadie Más» y «Que Corra El Aire» fueron poniendo las primeras piedras de un repertorio que pronto mostró todas las caras de la banda. Con «Ruido De Sirenas» se metieron rápidamente al público en el bolsillo: letra cachonda, ritmo vacilón y una conexión que se produjo prácticamente de inmediato. A partir de ahí «Tambores De Guerra», «Jornaleros» —con DESASTRE poniendo música a los versos de Miguel Hernández— y «La Cometa Azul» demostraron que detrás de la fiesta también hay espacio para el mensaje.

La segunda mitad del concierto elevó el pulso con «Kaxta», «El Hombre Libre«, «El Loro» y «Tabernera» combinando guitarras, vientos y ese particular cóctel de Rock, Punk & Ska además de la inmensa actitud que lleva acompañando a DESASTRE desde hace ya cerca de cuatro décadas. Con «Me Piro» llegó el momento de echar el cierre dejando tras de sí otro buen puñado de gargantas templadas. Segundo asalto completado y la noche seguía cogiendo temperatura.

KOMA:
Con el terreno ya más que abonado llegaba uno de los platos fuertes de la jornada: KOMA. Al mando de las operaciones Brigi Duque a la voz y guitarra, Rafa Redín al bajo, Natxo Zabala a la guitarra y Juan Karlos Aizpún a la batería los pamplonicas salieron al escenario dispuestos a demostrar que aquello iba a ponerse serio. «El Viaje» y «La Máquina del Tiempo» abrieron fuego seguidas de «Tío Sam» y una «Sé Dónde Vives» en modo apisonadora con ese groove y esos riffs de guitarra taladrando sin piedad mientras la base rítmica hacía el resto. «Vaya Carrera Que Llevas Chaval» y «El Muro De Berlín» mantuvieron el listón bien arriba además de mostrarnos a bajista y guitarrista solista haciéndose cargo también de las voces junto a Brigi.

Con la banda bajo el telón de fondo que escenificaba la portada de su regreso en 2018 con La Fiera Nunca Duerme, el repertorio siguió avanzando entre clásicos y mala leche marca de la casa con «El Pobre», «Imagínatelos Cagando», «La Almohada Cervical» y «El Marqués De Txorrapelada» con el público cada vez más numeroso metido plenamente en faena. «El Sonajero» y «La Chulería» mostraron la faceta más desenfadada de la banda antes de que llegara «Sakeo», otro de esos temas en los que KOMA deja claro que lo suyo no entiende demasiado de medias tintas.

Con la coreadísima «Aquí Huele Como que Han Fumao», el cuarteto parecía poner punto final a una actuación brutal. Cuando las últimas notas se apagaron, la banda se retiró del escenario entre una auténtica explosión de aplausos, gritos y ovaciones pero aquello estaba muy lejos de haber terminado. El público reclamó su correspondiente ración extra y KOMA regresó para afrontar el primer bis de la noche con «Mi Jefe» poniendo el punto final a un concierto tan contundente como divertido.

EL DROGAS:
Con más de cuatro horas de actuaciones ya a las espaldas y después de la contundente descarga de KOMA, llegaba el turno de EL DROGAS. El cuarteto se encontró desde el primer momento con un público volcado, dispuesto a acompañar cada uno de los temas de un setlist con mayoría de clásicos de BARRICADA pero donde también brillaron con luz propia las canciones de la trayectoria en solitario del Sr. Enrique Villarreal ya fuera como TXARRENA o simplemente como EL DROGAS. Con la maquinaria plenamente engrasada, los dibujos de guitarra de Txus Maraví y la potente base rítmica compuesta por Flako al bajo y Nahia Ojeta a la batería arropaban a un siempre elegante en su vestuario y mordaz en sus versos vocalista.

La noche arrancó con pura electricidad desde los primeros compases de «Sean Bienvenidos». No hubo tiempo para calentamientos ni concesiones: desde el primer acorde el escenario se convirtió en el epicentro de una descarga de energía que rápidamente se contagió a un público entregado. La contundencia de «Barrio Conflictivo», «Campo Amargo» o «Víctima» terminó de confirmar las intenciones de la banda: un repertorio construido a base de actitud y canciones que han sabido resistir el paso del tiempo. Cada tema era recibido como un viejo conocido, coreado con la familiaridad de quien lleva años haciendo suyo ese legado.

El ritmo no dio tregua. Temas incisivos como las más recientes «Mientras Arde Tu País (Europa Callada)» o «Peineta y Mantilla» aportaron ese sello crítico y afilado mientras que los rescates del repertorio de TXARRENA —como «Nos Queda Poco Tiempo» o «Salvaje Mirar»— encajaron a la perfección con la rabiosa energía de «Esta Es Una Noche De Rock & Roll» y el sentimiento de clásicos indiscutibles de BARRICADA como «Por Salir Corriendo» o «Animal Caliente». La imprescindible versión del «Frío» de Manolo Tena (ALARMA) fue uno de esos momentos de comunión absoluta antes de que «Sin Lámpara» o «Los Maestros» y «La Estancia» introdujeran un registro más íntimo y reflexivo.

A medida que el concierto avanzaba, la intensidad crecía tema a tema. Los himnos urbanos e inconformistas no tardaron en incendiar a los presentes a los pies del Palacio del Infantado: «Okupación», «Esperando En Un Billar» o la «Burningniana» «No Sé Qué Hacer Contigo» y la fuerza atronadora de «Todos Mirando» y «Oveja Negra» hicieron temblar las tablas cerrando el set principal con el clímax emocional de «Azulejo Frío» y la promesa en el aire de Enrique de vernos nuevamente en un futuro próximo en Guadalajara si desde La Óxido le reclamaban.

Para el remate final y tras una estruendosa demanda por parte del público, la banda regresó al escenario para coronar una velada legendaria con un póker de ases imbatible: «Esta Noche» y «La Hora Del Carnaval», el himno atemporal «No Hay Tregua» y una explosiva «En Blanco y Negro» que puso a cantar a todo el recinto a una sola voz.

Una noche de sudor, distorsión y puro Rock & Roll. Como siempre, la gente que allí se reunió demostró que el Rock Duro sigue teniendo un montón de seguidores que sin duda, en cualquier ciudad o pueblo de España, están esperando más descargas como ésta.

Crónica y Fotografías: Álvaro Arroyo
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