Leyendas vivientes, iconos, historia de la música que no pierde vigencia … todos estos calificativos son válidos para definir lo que a día de hoy son y significan DEEP PURPLE. ¡Y qué conciertazo dieron el pasado martes!

La verdad es que soy persona de poca fe y aunque opiniones fiables me confirmaban su buen hacer sobre el escenario, no han pasado desapercibidos por mi cabeza otro tipo de testimonios que en su totalidad terminaban utilizando la palabra «viejos» y siempre de un modo muy despectivo. Además hace algunos años que no veía a la banda en directo por tanto, no sabía a ciencia cierta si me iban a gustar … y … ¡Vamos a ver! Sí, estamos hablando de octogenarios es decir, ancianos pero a nivel musical llamarlos maestros es quedarse corto. Poseen una destreza instrumental de la que no pueden ni podrán presumir jamás un alto porcentaje de los grupos que conforman la escena actual ¡Siguen siendo unos virtuosos!

Y ahora centrémonos en lo que aconteció esta noche. Se encargó de la apertura JAYLER, agrupación de chavales de apenas 21 años de edad procedentes del centro de Inglaterra con una estética e influencias LED ZEPPELIN total. También en su formación musical han absorbido cosas de BLACK SABBATH o de los propios PURPLE pero ya se encargaron de mostrar con creces por quien sienten devoción, basta con ver las fotos.

A nivel musical son competentes y poseen ya canciones de una gran calidad como es el caso de «The Getaway», «Alectrona» o la que mejor les quedó «Riverboat Queen» con guitarra muy pero que muy Jimmy Page y armónica totalmente setentera. Hay que reseñar también la forma de finalizar su actuación, con las primeras estrofas de «War Pigs».

Cuarenta y cinco minutos de espera y tras la introducción («Mars, The Bringer Of War» de Gustav Holst) Ian Paice da entrada al tema con el que DEEP PURPLE ha comenzado muchísimos conciertos a lo largo de su carrera: «Higwhay Star» y que delicia volverlo a escuchar … ¡Así de bien! Compacto, claro, limpio … mi rostro cambió ya que bastaron unos segundos para darme cuenta de que mis temores eran infundados y que tenía que estar dispuesto a disfrutar de una sesión de alta calidad musical.

Tras «A Bit On The Side» llega la gran sorpresa de la noche: «Into The Fire». Después de cincuenta y seis años no sólo no ha perdido ni un ápice de vigencia, es que no desmerece en absoluto su comparación con grabaciones de la época. Un acierto incluirlo en el set de la gira.
Simon McBride se queda solo en el escenario y muy pronto llega el primer solo de la noche. Por circunstancias evidentes son necesarios pero bastante llevaderos teniendo en cuenta el nivel de quienes los ejecutan. McBride se ha adaptado bien al quinteto. No intenta parecerse a nadie y es capaz de interpretar las canciones de manera notable. No hace falta más.

DEEP PURPLE no han planteado una gira basada en sus grandes éxitos. De hecho menos de la mitad de los temas pertenecen a su época setentera, la de mayor esplendor, así que tras la vuelta del resto de componentes al escenario suenan «Arrogant Boy» y «Diablo».
Ahora es Don Airey el encargado de lucirse y a continuación la audiencia celebra el segundo gran hit de la velada con «Lazy» y se me acaban los adjetivos que expliquen la sensación que me produce; ¡Es que es una delicia para los oídos!

Y ahora podemos hablar de elegancia, concretamente la de la guitarra de McBride en «Sometimes I Feel Like Screaming» que clava su esencia melancólica y sus «limpias caricias» en sus cuerdas.

Después de «Sacred Land» y «Lazt Sod» Airey homenajea a Ozzy Osbourne con destellos de «Mr. Crowley» llegado ya el momento de darle al público lo que ha venido a buscar. Todos queremos eso y «Perfect Strangers» marca el pistoletazo de salida de la recta final del concierto. Le sigue lo mejor de la noche: «Space Truckin» quizá porque fue la que me dio más sensación de energía con Gillan dándolo todo. Y … bueno … pues … llega el turno de la irrepetible e inevitable «Smoke On The Water». A veces pienso lo que pasaría si alguna vez no la tocasen pero es algo imposible, sus fans no están preparados para eso.

Intercalando la instrumental «Guinnesis» la noche acaba con «Hush» (eché de menos la armónica), donde rememoraron sus famosos duetos teclado/guitarra y «Black Night» puso el punto final a una brillante actuación.
Deliberadamente sólo he hecho hasta ahora una alusión a Ian Gillan, víctima de los agoreros que llevan pidiendo que se retire desde su actuación en Vallecas en el año 1985.

Es muy mayor, tiene 81 años, no llega a los tonos de antes, no puede con «Child In Time» y sin embargo está tan lúcido que no usa teleprónter para cantar como sí tienen que hacer dioses nacionales e internacionales altamente venerados cuyos nombres callaré por caridad; no hace playback al contrario que estrellas con bastante menor edad y es lo suficientemente humilde como para ser consciente de sus limitaciones, no ocupar el primer plano del escenario cuando no es imprescindible … lo que le permite aprovechar al máximo sus recursos y ser capaz de actuar con dignidad hasta sin jornada de descanso (el lunes 19 tocaron en Barcelona), algo ya dificilísimo de ver en el resto de dinosaurios que siguen en pie. ¿Dónde hay que firmar para llegar a los 81 años así?
Crónica: Fernando Sánchez
Fotografías: Miguel Ángel Príncipe
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